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¿Qué es el ritmo circadiano y cómo nos afecta?

En el mundo actual vivimos sujetos a nuestras obligaciones, ya sean de ámbito profesional o personal, que a menudo nos someten a seguir unos horarios desestructurados. La cultura de la inmediatez también preside parte de nuestras actuaciones y, además, el estilo de vida de nuestro país tiende hacia un cierto desorden horario.


Todo ello, puede llegar a tener distintas consecuencias en nuestro rendimiento y estado de ánimo que pueden acabar derivando en cansancio o estrés y, en casos más extremos, en depresión o episodios de ansiedad. Precisamente, para combatir esta realidad muchas personas se apuntan al movimiento slow life, que como explicábamos en este post, tiene por objetivo tomarnos la vida de una manera más relajada.


Además, si lo que queremos es sentirnos bien y mejorar nuestra calidad de vida es conveniente respetar lo que nos marca el ritmo circadiano. Un mecanismo natural del cuerpo, una especie de reloj, que regula algunas de las funciones biológicas de nuestro organismo, y que responde principalmente a los horarios de luz y oscuridad y estructura los momentos del día para vigilia y sueño.



La respuesta natural del cuerpo

Para entender un poco más cómo interviene el ritmo circadiano es importante centrarnos en el funcionamiento del cerebro y, más concretamente, en la manera en que se comporta la glándula pineal, un pequeño cuerpo de tamaño inferior a una lenteja, situada en el centro del cerebro. Entre sus funciones se encuentra la producción de melatonina, una hormona que tiene una incidencia directa con los patrones del sueño. En respuesta a la luz que recibimos la glándula suspende la producción de melatonina, mientras que cuando es de noche, aumenta su producción, cuya consecuencia es que nos entra somnolencia.

Independientemente de que sin pretenderlo engañemos a nuestro organismo con determinados horarios, el cuerpo es sabio y de manera natural tiene su propia respuesta y provoca que con la oscuridad nos entre el sueño y que se active con la luz. Por tanto, no contradecirlo y respetar las señales que nos emite es la mejor garantía para sentirnos bien y fomentar muestro propio bienestar.


5 consejos para ayudarte a respetar el ritmo circadiano.


Descanso reparador

Una buena higiene del sueño e intentar cumplir con las 7 u 8 horas de sueño que recomiendan la mayoría de los especialistas es otra de las claves para sentirnos bien. Para respetar al reloj biológico de nuestro cuerpo es recomendable establecer una rutina que nos permita acostarnos y despertarnos siempre a la misma hora y respetando todo lo que podemos los horarios naturales. Es decir, dormir cuando oscurece y despertarnos cuando sale la luz.


Buscar el máximo confort en el dormitorio

Las condiciones del espacio en que dormimos también afectan a nuestro descanso. Es importante dormir con una temperatura adecuada, alejarnos de cualquier ruido que pueda interrumpir el sueño y respetar al máximo los ciclos de oscuridad/luz natural. A pesar de ello, difícilmente podremos seguir a rajatabla los horarios de la luz solar, pero es importante que, al menos, mientras dormimos, mantengamos el espacio completamente a oscuras.


Relajarse antes de irse a dormir

Para afrontar nuestras horas de sueño con las máximas garantías, no debemos llevarnos, las preocupaciones a la cama. Para ello, antes de irse a dormir podemos dedicar un tiempo a realizar actividades que nos gusten y nos relajen, como pude ser leer un libro o ver una película. “Cambiar de chip” nos ayudará a descansar mejor. Además, si tenemos tendencia a padecer estrés o nos sentimos nerviosos, tomarse alguna infusión relajante antes de acostarse o realizar distintos ejercicios de respiración, también facilitará la conciliación del sueño y que durmamos mejor.


Adecuar la dieta a las distintas ingestas del día

Una alimentación variada y saludable capaz de aportarnos los nutrientes necesarios que necesita nuestro organismo es una de las claves de nuestro bienestar. Pero, además, es conveniente planificar el tipo de alimentos que comemos en cada momento del día. Es importante que, el desayuno contemple alimentos energéticos que nos aporten el “combustible” necesario para funcionar durante toda la jornada. Mientras que, por la noche, lo más recomendable es que la cena tomemos alimentos ligeros un par de horas antes de acostarnos, que nos faciliten una buena digestión que favorezca un buen descanso.


Realiza ejercicio a diario

Mantenernos en forma repercute en nuestra salud y nos ayuda a sentirnos mucho mejor. Si practicamos ejercicio de forma periódica también dormimos mejor. El cuerpo se sentirá más cansado y estará más predispuesto al descanso. Eso sí, es importante realizar la actividad física unas horas antes de irse a dormir, para evitar que la segregación de adrenalina que viene implica con el ejercicio interfiera en el sueño.


Para respetar las indicaciones del cuerpo es fundamental estructurar algunos de los hábitos que seguimos. En este sentido, el diseño de una vivienda tiene un efecto directo con nuestra calidad de vida y la concepción del espacio en que habitamos, también nos puede ayudar a respetar los ciclos naturales de nuestro organismo. Alejarnos del ruido, facilitar la entrada de luz natural o contar con una temperatura adecuada en todo momento, tal y como hemos expuesto, nos ayudarán a descansar mejor y a ser más fieles a lo que nos marca nuestro reloj biológico.

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